Índice Omega-3

​Los ácidos grasos son componentes estructurales de cualquier organismo vivo. En función de su estructura molecular se clasifican en cuatro grupos: saturados, trans, monoinsaturados y poliinsaturados.
Los ácidos grasos Omega 3 intervienen en el correcto funcionamiento de distintos procesos fisiológicos y se consideran esenciales, puesto que nuestro organismo no siempre está en las condiciones óptimas para sintetizarlos. Por este motivo deben ser aportados a través de la dieta o de suplementos alimenticios. Un nivel óptimo de Omega-3 es clave para preservar la salud y evitar el desarrollo de enfermedades.

Ácidos Grasos Omega-3 En las últimas décadas la población occidental ha modificado radicalmente sus hábitos alimentarios, aumentando el aporte de hidratos de carbono simples y de grasas trans, y reduciendo el consumo de fibra y grasas saludables (monoinsaturadas y sobre todo Omega-3).

Los ácidos grasos Omega-3 están presentes en altas concentraciones en el pescado azul (salmón, arenque, sardina, anchoa, etc.). Éstos ácidos grasos son precursores de los eicosanoides, los cuales a través de distintos procesos participan en el control de la homeostasis vascular, de la coagulación sanguínea, de los fenómenos antiinflamatorios y de la inflamación crónica de bajo grado.

En los últimos años se ha generado un creciente interés en el estudio de la implicancia de los ácidos grasos Omega-3 en el desarrollo de diferentes patologías. Dichos estudios han demostrado una elevada asociación entre los niveles de este tipo de ácidos grasos y la salud cardiovascular, neurodigestiva y envejecimiento celular.

Este índice evalúa la presencia en el organismo de dos de los principales ácidos grasos Omega-3: el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA), aportados tanto a través de la alimentación como a través de su síntesis en el organismo a partir del ácido alfa-linolénico (ALA).

Dicho índice calcula el porcentaje que constituyen el EPA y el DHA respecto al total de los ácidos grasos presentes en la membrana de los glóbulos rojos. Se considera un nivel aceptable un valor por encima del 7,5%.

Un bajo índice de Omega-3 en el organismo se asocia a un incremento del riesgo a padecer un episodio cardiovascular, cerebrovascular, inflamación o envejecimiento.

Por otro lado, se ha demostrado que existe una asociación entre el aumento del consumo de estos ácidos grasos y una menor predisposición a enfermedades como la depresión o el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Su consumo es también fundamental durante el embarazo y la lactancia, para el correcto desarrollo neuronal del bebé.

Los valores del Índice Omega-3 se clasifican en 4 categorías:
• Índice entre 1 y 4: Riesgo muy aumentado de sufrir accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares, de enfermedades degenerativas cerebrales, y muy alta predisposición a la depresión.

• Índice entre 5 y 7: Riesgo significativamente aumentado de sufrir accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares, de enfermedades degenerativas cerebrales, y alta predisposición a la depresión.

• Índice entre 7 y 8: Baja probabilidad de sufrir accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares, enfermedades degenerativas cerebrales, y baja predisposición a la depresión.

• Índice superior a 8: Excelente resultado. Muy baja probabilidad de accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares, de enfermedades degenerativas cerebrales, y de predisposición a la depresión.

El Índice Omega-3 se puede realizar a cualquier edad (infancia, adolescencia, edad adulta y vejez) y está indicado en todas aquellas personas que deseen gestionar proactivamente su salud así como en las siguientes situaciones:

• Pacientes con enfermedades cardiovasculares.
• Pacientes con enfermedades crónicas, incluyendo asma, alteraciones metabólicas, de inmunidad o inflamatorias.
• Pacientes con bajo estado de ánimo o depresión.
• Niños con sospecha de trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
• Durante el embarazo, con el fin de asegurar el correcto aporte nutricional al feto.
• Prevención de Alzheimer, demencia y trastornos del ánimo.
• Prevención de enfermedades metabólicas.
• Personas que desean gestionar proactivamente su salud.
• Pacientes con alteraciones del estado del humor, del comportamiento o déficit cognitivo.

Requisitos
No es necesario estar en ayunas ni preparación especial, sólo no haber tomado suplemento de Omega 3 las 12 horas previas.

Avda. Las Condes 9460, oficina 1004, Las Condes, Santiago, Chile.

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