Periodoncia

La periodoncia es la especialidad de la odontología que se centra exclusivamente en la enfermedad inflamatoria que destruye las encías y otras estructuras de soporte alrededor de los dientes. Un periodoncista es un dentista que se especializa en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades periodontales, y en la colocación de implantes dentales. Los periodoncistas reciben una amplia formación en estas áreas, incluyendo tres años adicionales de educación más allá de la escuela
de odontología. Como especialistas en la enfermedad periodontal, son expertos en las técnicas más modernas para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad periodontal. También están capacitados en procedimientos periodontales estéticos.

Periodoncistas tratan casos que van desde la gingivitis leve a la periodontitis severa. Los periodoncistas ofrecen una amplia gama de tratamientos, como el raspado y alisado radicular (la limpieza de las superficies radiculares infectados), desbridamiento del superficie de la raíz (la eliminación del tejido dañado), y los procedimientos regenerativos (el injerto de hueso y tejido perdido). Cuando sea necesario, los periodoncistas también pueden realizar procedimientos quirúrgicos para los pacientes que padecen de la enfermedad periodontal severa. Además, periodoncistas son entrenados en la colocación, mantenimiento y reparación de los implantes dentales.

Enfermedades Periodontales

La gingivitis es la inflamación de las encías.

La gingivitis es, a menudo, resultado de no atender adecuadamente al cepillado de los dientes ni al uso del hilo dental, pero puede también ser resultado de alguna enfermedad o del uso de ciertos fármacos.

Las encías están enrojecidas e hinchadas, y sangran fácilmente.

El diagnóstico se basa normalmente en una exploración de las encías por parte del médico.

Mantener una buena higiene bucal, programar limpiezas profesionales frecuentes y una nutrición adecuada suelen eliminar la gingivitis; algunos enjuagues bucales también pueden ser de utilidad.

La gingivitis es una enfermedad muy frecuente que produce enrojecimiento e inflamación de las encías, que sangran con facilidad. Causa poco dolor en su fase inicial y por ello puede pasar inadvertida. Sin embargo, una gingivitis sin tratamiento puede convertirse en periodontitis, una enfermedad más grave de las encías que puede ocasionar la pérdida de piezas dentales.

La gingivitis se divide en dos categorías:

Gingivitis debida a acúmulo de placa

Gingivitis no causada por la placa

La periodontitis es una forma grave de gingivitis en la que la inflamación de las encías se propaga a las estructuras que sostienen la pieza dental.

La placa y el sarro se acumulan entre las piezas dentales y las encías, y posteriormente invaden el hueso situado debajo de las piezas.

Las encías se inflaman y sangran, el aliento huele mal y las piezas dentales se aflojan.

Los médicos hacen radiografías y miden la profundidad de las bolsas en las encías (bolsa gingival) para determinar la gravedad de la periodontitis.

Se requieren limpiezas profesionales frecuentes, y a veces cirugía dental y tratamiento antibiótico.

La periodontitis se produce en personas que son susceptibles a una infección más grave de los tejidos periodontales (tejido que rodea los dientes) que la de la gingivitis simple. Muchas enfermedades y trastornos pueden predisponer a una persona a la periodontitis, entre ellas la diabetes (especialmente de tipo 1), el síndrome de Down, la enfermedad de Crohn, la leucopenia y el sida. La periodontitis progresa rápidamente en los afectados de sida. Fumar, la deficiencia de vitamina C (escorbuto), la angustia emocional, y posiblemente también la obesidad son factores de riesgo para la periodontitis.

La periodontitis puede afectar a personas de cualquier edad, incluso a niños pequeños. Algunas personas sufren gingivitis grave durante muchos años sin desarrollar periodontitis. Otras pueden desarrollar periodontitis, especialmente en edades tempranas (de 20 a 30 años de edad), sin presentar primero una gingivitis significativa.

La periodontitis es una de las causas principales del desprendimiento de las piezas dentales en los adultos, y la principal en las personas de edad avanzada. La infección mina o erosiona el maxilar que retiene las piezas dentales en su sitio y esta erosión produce el debilitamiento de las fijaciones que mantienen los dientes y los afloja. Una pieza dental afectada puede, a la larga, caerse o necesitar ser arrancada (extracción).

La recesión de las encías es la pérdida de tejido gingival en la base de una pieza dental con exposición de la raíz del diente.
La recesión suele producirse en respuesta a un cepillado de los dientes demasiado agresivo, pero también puede ser el resultado de heridas o del envejecimiento natural del tejido delgado y delicado de las encías. La mayoría de las personas presentan una recesión leve.

La recesión puede hacer que las piezas dentales sean muy sensibles al frío, a los dulces o al tacto. En ocasiones se acompaña de pérdida ósea y provoca que las piezas dentales sean más vulnerables a la caries de la raíz.
Tratamiento
Dentífricos desensibilizantes
Técnica especial de cepillado de dientes
A veces, un injerto
La retracción de las encías requiere tratamiento cuando las encías o las piezas dentales están sensibles o cuando la placa (una sustancia que forma una película compuesta principalmente de bacterias) se acumula y resulta difícil de eliminar.

Para las personas con recesión leve, los dentistas pueden aplicar una sustancia que hace que las encías sean menos sensibles, y recomendar el uso de una crema dental desensibilizante u otra pasta dental suave, que no contenga los potentes abrasivos presentes en las pastas de dientes habitualmente utilizadas para controlar el sarro o para blanquear los dientes. También se recomienda utilizar un cepillo de dientes de cerdas suaves y una técnica de cepillado especial que ayuda a limpiar los dientes en la línea de las encías. La técnica consiste en mover suavemente las cerdas del cepillo hacia atrás y hacia adelante en un ángulo de 45 grados respecto a los dientes. Estas medidas evitan que la recesión empeore, pero no la curan.

Si la recesión es más grave, el tratamiento conlleva un procedimiento de injerto, mediante el cual se toma tejido blando del paladar o tejido cutáneo de un donante procesado comercialmente, y posteriormente se sutura sobre la zona afectada.

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